Actualmente se encuentra en posesión de la Universidad de Turín, ubicada en la ciudad de Turín al norte de Italia.
El Cemí de algodón era una de las representaciones más sagradas dentro de la religión taína. A diferencia de los Cemíes tallados en piedra, madera o cerámica, estos estaban hechos con fibras de algodón y solían estar rellenos de materiales orgánicos como huesos o polvo de yuca fermentada, lo que les daba un carácter aún más místico.
Características del Cemí de algodón
• Estaban confeccionados con algodón tejido y, en algunos casos, decorados con cuentas, conchas o plumas.
• Eran más livianos y flexibles que los Cemíes de piedra o madera, lo que los hacía ideales para rituales específicos.
• Solían representar deidades o espíritus protectores y eran utilizados por los behíques (chamanes taínos) en ceremonias religiosas y curativas.
Uso y significado espiritual
El Cemí de algodón era visto como un objeto de gran poder espiritual. Se creía que dentro de él residía una presencia sagrada que podía comunicarse con los humanos. Los behíques los usaban en rituales de sanación, adivinación y protección, estableciendo contacto con los ancestros y los dioses taínos.
Además, se les atribuía la capacidad de interceder en favor de la comunidad, ayudando en tiempos de sequía, enfermedades o conflictos. En algunos casos, estos Cemíes eran colocados en lugares sagrados o dentro de las casas de los caciques como símbolo de protección.
Legado del Cemí de algodón
Hoy en día, aunque no se conservan muchos ejemplares, el Cemí de algodón sigue siendo un símbolo de la riqueza espiritual y artística de los taínos. Su existencia demuestra la diversidad de materiales y técnicas utilizadas en su cultura, así como la importancia de lo textil en sus creencias religiosas.
El Cemí, en todas sus formas, sigue siendo un emblema del legado taíno en la República Dominicana, recordándonos la conexión profunda de este pueblo con lo divino y lo natural.