Las vacunas ponen en marcha las defensas naturales del organismo y de ese modo, reducen el riesgo de contraer enfermedades. Actúan desencadenando una respuesta de nuestro sistema inmunitario, que:
En definitiva, las vacunas son una forma ingeniosa e inocua de inducir una respuesta inmunitaria sin causar enfermedades.
Tras la administración de una o más dosis de una vacuna contra una enfermedad concreta, quedamos protegidos contra ella, normalmente durante años, décadas o incluso para toda la vida. Por lo que recibir la administración de una vacuna es mejor que tratar una enfermedad cuando esta aparece.
Prácticamente todo el mundo se puede vacunar. Sin embargo, la vacunación está desaconsejada o debe postergarse en situaciones específicas o cuando se presentan determinadas enfermedades orgánicas:
Aun así, estos factores suelen variar en función de la vacuna. Si no está seguro de que usted o su niño pueden recibir una determinada vacuna, pregúntelo a los profesionales de salud que manejan vacunas. Ellos le ayudarán a decidir con conocimiento de causa acerca de su vacunación o de la de su hijo.
Sí. Las vacunas son seguras. Las vacunas que son usadas en el país cuentan con la aprobación de la OMS y son conservadas manteniendo recomendaciones también de la OMS.
Los efectos secundarios más comunes son normalmente muy leves, como dolor o hinchazón en el lugar de la inyección.
Las vacunas pueden prevenir enfermedades infecciosas que antes causaban la muerte o hacían daño a muchos bebés, niños y adultos. Sin las vacunas, su hijo queda expuesto al riesgo de enfermarse gravemente y sufrir dolor, discapacidad e incluso la muerte por enfermedades como el sarampión y la tosferina.
Los riesgos principales asociados a las vacunas son los efectos secundarios, los cuales casi siempre son leves (enrojecimiento e hinchazón en el lugar de la inyección) y desaparecen a los pocos días.
Las vacunas, al igual que cualquier otro medicamento, pueden causar algunos efectos secundarios. La mayoría de estos efectos secundarios son muy leves, como dolor en el lugar de la inyección, irritabilidad o fiebre baja. Suelen durar solo un par de días y se pueden tratar. Por ejemplo, puede colocar una toallita húmeda y fresca sobre el área adolorida para aliviar las molestias.
Los efectos secundarios graves después de la vacunación, como una reacción alérgica grave, son muy raros. En todo caso hay un protocolo para responder a estos en caso necesario.
En general los beneficios de prevención de enfermedades de las vacunas son mucho mayores que los posibles efectos secundarios para casi todos los niños. La única excepción a esto son los casos de niños con afecciones crónicas graves, como el cáncer o enfermedades que debiliten el sistema inmunitario, o que hayan tenido una reacción alérgica grave a una dosis previa de la vacuna.
El calendario de vacunación recomendado contiene las vacunas protegen a recién nacidos y niños al proveerles inmunidad a una edad temprana, antes de que entren en contacto con enfermedades que pueden ser mortales. Los niños son vacunados desde muy pequeños porque son susceptibles a enfermedades a una edad temprana.
Si el niño o niña está enfermo, ¿puede ser vacunado?
Se puede. Pero ante debes con el médico de su hijo. Por lo general a los niños se los puede vacunar aunque estén levemente enfermos, como con un resfriado, dolor de oído, fiebre baja o diarrea. En estos casos si el médico dice que está bien, su hijo puede ser vacunado igual.
Sí. Aun los niños que son amamantados necesitan ser protegidos con vacunas a las edades recomendadas. El sistema inmunitario no está totalmente desarrollado al nacer, lo cual hace que los recién nacidos tengan un mayor riesgo de contraer infecciones.
La leche materna provee una protección importante contra algunas infecciones a medida que el sistema inmunitario del bebé se está desarrollando. Por ejemplo, los bebés que son amamantados tienen un menor riesgo de contraer infecciones de oído, infecciones de las vías respiratorias y de tener diarrea. Sin embargo, la leche materna no protege a los niños contra todas las enfermedades. Incluso para los bebés amamantados, las vacunas son la manera más eficaz de prevenir muchas enfermedades.
Si, aun los niños pequeños que son cuidados en casa pueden estar expuestos a enfermedades prevenibles con vacunas; por eso es importante que reciban todas las vacunas a las edades recomendadas. Los niños pueden contraer estas enfermedades incluso sus padres, hermanos, visitas que vengan a su casa, en áreas de juegos infantiles o aun en el supermercado. Más allá de que su bebé sea cuidado o no fuera de su casa, él o ella estará en contacto con personas a lo largo del día, algunas de las cuales podrían estar enfermas y aún no saberlo.
Muchas de estas enfermedades pueden ser especialmente peligrosas para los niños pequeños; por lo tanto, lo más seguro es vacunarlos a las edades recomendadas para protegerlos.
No. Antes de entrar a la escuela, los niños pequeños pueden exponerse a enfermedades prevenibles con vacunas. Los niños menores de 5 años son especialmente vulnerables a las enfermedades debido a que su sistema inmunitario no ha desarrollado las defensas necesarias para luchar contra las infecciones.
Sí. Cuando los niños y las niñas de la escuela están vacunados, se reduce la probabilidad de contagio para cualquier niño. Pero, los niños y niñas también están expuestos a muchos otros entornos como parques, bibliotecas o incluso durante un viaje en los que podría haber personas no vacunadas. Además, si otras personas piensan lo mismo, habrá muchos niños y niñas sin vacunar en el mismo lugar, lo cual hace que aumente el riesgo de que varios se contagien si alguien se infecta con un virus o bacteria.
No. Se ha demostrado que recibir más de una vacuna al mismo tiempo no tiene ningún efecto negativo en las defensas contra infecciones de una persona. Hay muchas ventajas en recibir varias vacunas al mismo tiempo: menos visitas al puesto de vacuna; más oportunidades para recibir a tiempo las dosis recomendadas y menos inyecciones cuando se utilizan vacunas combinadas (ej., la vacuna pentavalente contra la difteria, el tétanos, la tos ferina, la hepatitis B y la Haemophilus influenzae tipo b o la vacuna triple viral contra sarampión, rubeola y paperas).
Las vacunas son recomendadas a lo largo de la vida para proteger contra enfermedades graves. A medida que la protección contra las vacunas infantiles desaparece, los adolescentes necesitan vacunas que extiendan la protección. Los adolescentes también necesitan protección contra infecciones adicionales, antes de que aumente el riesgo de exposición.
Los bebés pueden recibir algún tipo de inmunidad (protección) temporal de la mamá durante las últimas semanas del embarazo, pero solamente contra las enfermedades a las que ella es inmune. Amamantar también puede proteger temporalmente a su bebé contra infecciones menores, como resfriados. Estos anticuerpos son de poca duración, desaparecen y dejan al bebé vulnerable a las enfermedades.
Si bien muchas enfermedades graves prevenibles con vacunas no están presente en la Republica Dominicana, algunas siguen siendo frecuentes en otras partes del mundo. Aunque su familia no viaje fuera del país, usted o su niño puede entrar en contacto con viajeros internacionales en cualquier lugar de su comunidad. Los niños que no son vacunados y están expuestos a una enfermedad pueden enfermarse de gravedad y propagarla en la comunidad. Siembre que los microorganismos que causan enfermedades estén circulando en algunas parte del mundo, hay posibilidad de puedan ser transmitidos y desarrollar la enfermedad. Estos no respetan las fronteras, ni necesitan pasaporte para viajar, por lo que pueden infectar a cualquier persona que no esté protegida.
Sí. Es importante que las mujeres embarazadas se vacunen contra la influenza, la COVID-19, el tétanos, la tos ferina y la hepatitis B para protegerse ellas y proteger a sus bebés.
Algunas vacunas no deben aplicarse a las mujeres embarazadas porque contienen virus que se han debilitado en un laboratorio (como la vacuna contra la varicela, el sarampión o la rubeola), pero pueden administrarse antes del embarazo y también se pueden aplicar después del parto.
Si estás embarazada, pregunta al personal de salud que sepa de vacuna que te atiende durante los controles prenatales qué vacunas necesitas y cuándo debes recibirlas.
Sí. Las mujeres que están amamantando a sus bebés pueden vacunarse porque es seguro y porque además tiene importantes ventajas para su salud y para la salud de sus bebés.
Sí. Hay vacunas para diferentes edades: desde el nacimiento, la niñez y la adolescencia, hasta la edad adulta. Conforme envejecemos, nuestro cuerpo pierde capacidad de combatir infecciones, por lo que las vacunas son útiles porque ayudan a reforzar las defensas para protegernos a nosotros mismos y a quienes nos rodean.
Sí. Aunque una persona tenga una enfermedad leve (como diarrea o síntomas de resfriado), con o sin fiebre, todavía puede recibir la vacuna.
En cambio, si sufre una enfermedad moderada o grave, se debe tener cierta precaución al administrar cualquier vacuna para evitar confundir los síntomas de la enfermedad con los efectos que pueden ser causados por la vacuna. Es importante vacunar a la persona lo antes posible después de que se recupere de la enfermedad.
No. Ninguna vacuna contiene microchips que permitan a los gobiernos o a cualquier otra organización poder rastrear a las personas.
No. Los ingredientes en las vacunas (como el mercurio, el aluminio o el formaldehído) se encuentran de forma natural en el cuerpo, en la comida que se consume y en el medio ambiente (por ejemplo en el atún). Las cantidades de estos ingredientes en las vacunas son mínimas y no “envenenan” o lastiman al cuerpo. Además, las vacunas pasan por revisiones rigurosas para ser certificadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Algunas veces, para que una persona reciba todas las dosis recomendadas es necesario administrar una o más dosis de vacuna que protegen contra la misma enfermedad, pero de una marca distinta a la que se administró inicialmente.
Se utilizan diferentes marcas de vacunas en una misma persona cuando hay estudios científicos y recomendaciones de que mezclar marcas es seguro y que se produce un nivel de defensas similar o mayor que utilizar la misma marca
No. El síndrome de muerte súbita consiste en que un bebé de entre un mes y un año muera de forma repentina, sin saber cuál fue la causa evidente incluso después de investigarlo a fondo. No hay evidencia científica de que las vacunas estén asociadas con casos de este síndrome.
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