{"id":82772,"date":"2025-07-15T11:48:07","date_gmt":"2025-07-15T15:48:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariosalud.do\/?p=82772"},"modified":"2025-07-15T11:48:07","modified_gmt":"2025-07-15T15:48:07","slug":"envejecer-con-dignidad-una-reflexion-bioetica-desde-la-practica-geriatrica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ktechproduccion.net\/diariosalud.do\/envejecer-con-dignidad-una-reflexion-bioetica-desde-la-practica-geriatrica\/","title":{"rendered":"Envejecer con dignidad:\u00a0 una reflexi\u00f3n bio\u00e9tica desde la pr\u00e1ctica geri\u00e1trica"},"content":{"rendered":"\n<p>Por la doctora Patricia Alcal\u00e1 Ventura, Geriatra&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hace unos d\u00edas, conversaba con una colega geriatra sobre un caso que, al&nbsp; final, nos impact\u00f3 profundamente. Este involucraba a una tercera persona&nbsp; (una amiga de larga data), quien me contact\u00f3 para pedirme que valorara a&nbsp; un adulto mayor en situaci\u00f3n de cuidado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como me encuentro temporalmente fuera del pa\u00eds, le solicit\u00e9 a una&nbsp; especialista de confianza que realizara la evaluaci\u00f3n. Durante la valoraci\u00f3n&nbsp; efectuada por mi compa\u00f1era, se encontr\u00f3 con una realidad profundamente&nbsp; triste: un paciente en avanzado estado de fragilidad, con signos evidentes&nbsp; de abandono, \u00falceras por presi\u00f3n, desnutrici\u00f3n, sarcopenia y una ausencia&nbsp; casi absoluta de acompa\u00f1amiento familiar. Todos estos hallazgos reflejan&nbsp; un claro caso de maltrato, que estoy convencida fue por omisi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aclaro que mi amiga no ten\u00eda relaci\u00f3n directa con el paciente; simplemente&nbsp; fue una de las partes que, junto a la colega geriatra, el paciente, su familia&nbsp; y yo, conformamos una especie de pent\u00e1gono que dio origen a esta&nbsp; reflexi\u00f3n, con la que no busco emitir juicios, sino m\u00e1s bien generar&nbsp; conciencia sobre una realidad inherente a nuestra sociedad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En ese momento, me encuentro a miles de kil\u00f3metros de mi querida isla, la&nbsp; Rep\u00fablica Dominicana. Estoy en un pa\u00eds con un modelo sanitario muy&nbsp; distinto al nuestro, donde el abordaje del adulto mayor trasciende lo cl\u00ednico&nbsp; y se contempla de forma integral (f\u00edsico, ps\u00edquico, social).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las primeras definiciones que aprend\u00ed desde el inicio de mi carrera,&nbsp; y que a\u00fan hoy da sentido a mi pr\u00e1ctica m\u00e9dica, es: \u201cLa geriatr\u00eda es la rama&nbsp; de la medicina dedicada al cuidado de los adultos mayores. <strong><em>Abarca&nbsp; aspectos preventivos, terap\u00e9uticos, rehabilitatorios y paliativos,&nbsp; integrando tambi\u00e9n los aspectos sociales y familiares. <\/em><\/strong>Proporciona&nbsp; herramientas para la atenci\u00f3n del adulto mayor enfermo en etapas agudas,&nbsp; subagudas y cr\u00f3nicas\u201d (1).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Volver a este enfoque me permiti\u00f3 mirar con otros ojos la cruda realidad&nbsp; que enfrentamos a diario en nuestro pa\u00eds y me llev\u00f3 a resaltar la situaci\u00f3n&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>del paciente en cuesti\u00f3n, as\u00ed como la de muchos adultos mayores en la&nbsp; misma situaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Este paciente, como tantos otros en nuestro pa\u00eds y en el mundo, se&nbsp; enfrentaba a la soledad, el abandono y la desconexi\u00f3n social. No solo se&nbsp; expon\u00eda a lo antes escrito sino tambi\u00e9n al acceso limitado a servicios de&nbsp; salud, a la falta o interrupci\u00f3n de medicaci\u00f3n, a la administraci\u00f3n&nbsp; inadecuada de las pautas terap\u00e9uticas y a m\u00faltiples limitaciones f\u00edsicas.&nbsp; Adem\u00e1s, estaba rodeado de barreras arquitect\u00f3nicas, con necesidades&nbsp; b\u00e1sicas insatisfechas y escaso contacto con su familia \u2014tanto en lo f\u00edsico&nbsp; como en lo emocional\u2014. Y, como si todo eso no fuera suficiente, se sumaba&nbsp; una historia personal probablemente compleja, la cual desconozco, pero&nbsp; por lo narrado al momento de la historia cl\u00ednica \u201csupongo\u201d que fue muy&nbsp; compleja, pero insisto, no busco juzgar, pero es importante resaltar la&nbsp; existencia de un pasado complejo para poder entender este texto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Este adulto mayor era uno m\u00e1s de los muchos rostros invisibles del&nbsp; envejecimiento: silenciado por la soledad y la desconexi\u00f3n afectiva, en una&nbsp; sociedad que, con demasiada frecuencia, se olvida a sus mayores.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En esta reflexi\u00f3n surgieron dudas. Despu\u00e9s de conocer el estado del&nbsp; paciente (que tiene un nombre, un rostro, una historia) y, conversando con&nbsp; mi colega \u2014quiz\u00e1s pensando desde el juicio (soy humana antes que&nbsp; geriatra)\u2014, nos surgieron preguntas muy inc\u00f3modas, muy humanas, y que&nbsp; consideramos necesarias hacer para intentar comprender la situaci\u00f3n de&nbsp; muchos adultos mayores en la Rep\u00fablica Dominicana y, de seguro, en otros&nbsp; pa\u00edses del mundo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es f\u00e1cil hablar de los casos de otros pa\u00edses, pero hablar\u00e9 desde el contexto&nbsp; que mejor conozco (mi pa\u00eds). Tal vez este caso me marc\u00f3 especialmente,&nbsp; aunque podr\u00eda hacer un diario con todos los que, a lo largo de mi formaci\u00f3n&nbsp; y mi ejercicio profesional, me han tocado profundamente. Incluso hoy,&nbsp; desde otro sistema sanitario, sigo haci\u00e9ndome preguntas como estas:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2022 \u00bfQui\u00e9n fue esta persona en su juventud?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2022 \u00bfFue un buen padre?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2022 \u00bfLastim\u00f3 a quienes lo rodeaban?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2022 \u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1 tan solo?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2022 \u00bfSus hechos construyeron el camino hacia el trato que recibe hoy? \u2022 \u00bfEs justo que sus actos del pasado, si los hubo, determinen c\u00f3mo se le&nbsp; trata ahora?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2022 \u00bfLos errores cometidos justifican el abandono?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y aunque son m\u00e1s preguntas que respuestas, al final, a pesar de todo lo que&nbsp; este paciente \u2014o cualquier otro\u2014 pueda haber hecho, le escrib\u00ed a mi colega&nbsp; lo siguiente:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cNo importa qui\u00e9n haya sido, ni siquiera lo que haya hecho; merece morir&nbsp; con dignidad.\u201d&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Envejecer no nos quita la dignidad, y el juicio moral no puede ser la base&nbsp; para tomar decisiones en salud y cuidado, aunque tenga un gran peso&nbsp; social.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de esta conversaci\u00f3n, me dediqu\u00e9 a profundizar en la bio\u00e9tica y el&nbsp; envejecimiento, buscando respuestas a las dudas que me surgieron. Por&nbsp; ejemplo, encontr\u00e9 una idea que para m\u00ed resume bien este principio:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00abLa dignidad no se gana ni se pierde; se reconoce. Es intr\u00ednseca al ser&nbsp; humano.\u00bb&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Declaraci\u00f3n Universal sobre Bio\u00e9tica y Derechos Humanos, adoptada en&nbsp; Par\u00eds en 2005, subraya que la dignidad humana es un valor inherente e&nbsp; inviolable (2). Esto me hace reflexionar en que no puede condicionarse a&nbsp; c\u00f3mo alguien vivi\u00f3 su vida, cu\u00e1ntos errores cometi\u00f3 o cu\u00e1ntas heridas&nbsp; caus\u00f3. En la vejez, cuando la memoria a veces falla, cuando el cuerpo se&nbsp; vuelve fr\u00e1gil y la autonom\u00eda se reduce, es precisamente cuando m\u00e1s&nbsp; debemos aferrarnos a ese principio \u00e9tico fundamental.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la bio\u00e9tica, los principios de justicia, beneficencia y no maleficencia&nbsp; no pueden aplicarse con parcialidad. El juicio personal sobre el car\u00e1cter&nbsp; pasado de una persona no debe guiar las decisiones cl\u00ednicas, y mucho&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>menos justificar omisiones en su cuidado. \u00bfQui\u00e9nes somos para decidir&nbsp; qui\u00e9n merece o no ser cuidado? \u00bfY bajo qu\u00e9 criterios se toma la decisi\u00f3n de&nbsp; no cuidar?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El cuidado no exime el dolor del pasado, pero puede transformar la forma&nbsp; en que lo enfrentamos. A veces, cuidar es tambi\u00e9n perdonar. O al menos,&nbsp; elegir no vengarse. Porque permitir que alguien muera en abandono, en&nbsp; condiciones indignas, es una forma de castigo que desde ning\u00fan punto de&nbsp; vista se puede justificar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Claro, recuerdo que esta reflexi\u00f3n no pretende juzgar a nadie; solo busco&nbsp; que hagamos un examen de conciencia y que nos preguntemos si eso es lo&nbsp; que queremos para nosotros, pensando desde una mirada emp\u00e1tica y&nbsp; compasiva.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No puedo concluir este texto sin recordar uno de los tantos problemas que&nbsp; tiene nuestra poblaci\u00f3n de adultos mayores y que es competencia de un&nbsp; estado y es la protecci\u00f3n de sus adultos mayores sobre todo de aquellos&nbsp; que est\u00e1n en condici\u00f3n de dependencia y en situaci\u00f3n de vulnerabilidad,&nbsp; facilitar a cuidadores asistencia, mejorar los sistemas de atenci\u00f3n primaria&nbsp; facilitando el acceso no solo a la medicaci\u00f3n sino a la prevenci\u00f3n de ulceras,&nbsp; mal nutrici\u00f3n, soledad y situaci\u00f3n de abandono. Actualmente en lo&nbsp; relacionado al cuidado y protecci\u00f3n de nuestros adultos mayores estamos&nbsp; en pa\u00f1ales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La situaci\u00f3n del cuidado en la vejez en Rep\u00fablica Dominicana plantea retos&nbsp; que no pueden seguir siendo ignorados. Como geriatra, lo viv\u00ed de manera&nbsp; cotidiana. Muchos adultos mayores enfrentan el abandono, la fragilidad, las&nbsp; carencias econ\u00f3micas y la invisibilidad social.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La mayor\u00eda de las familias no est\u00e1n preparadas para el proceso de&nbsp; envejecimiento de sus miembros y, lamentablemente, no existen&nbsp; suficientes estructuras estatales o comunitarias que acompa\u00f1en estos&nbsp; procesos con dignidad y justicia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las residencias geri\u00e1tricas significan un coste econ\u00f3mico muy alto para una&nbsp; sociedad que no se planifica para envejecer, ni para un Estado que no&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>aporta las herramientas necesarias para que esto ocurra.&nbsp; Desgraciadamente, las familias Dominicanas tienen que hacerse&nbsp; responsables de los cuidados de sus mayores, porque la figura del cuidador&nbsp; formal no est\u00e1 debidamente reconocida ni mucho menos apoyada de forma&nbsp; gubernamental. Esto implica que, muchas veces, el cuidado recae en un&nbsp; solo miembro de la familia \u2014casi siempre una mujer\u2014, generando una&nbsp; carga emocional, f\u00edsica y financiera inmensa. Y, en otras ocasiones, como es&nbsp; el caso que gener\u00f3 esta reflexi\u00f3n, el cuidado del paciente no recae en nadie.&nbsp; Muchos opinan, pero pocos aportan, generando una situaci\u00f3n de maltrato&nbsp; por omisi\u00f3n, como lo es el caso del protagonista de esta historia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, m\u00e1s que nunca, estoy convencida de que cuidar no es solo una acci\u00f3n&nbsp; m\u00e9dica: es un acto de humanidad. Y en la vejez, cuando el cuerpo se&nbsp; deshace lentamente, cuando los v\u00ednculos se han roto o desgastado, cuando&nbsp; los errores pasados pesan m\u00e1s que los logros, el cuidado se vuelve un gesto&nbsp; revolucionario. Un gesto \u00e9tico, profundamente \u00e9tico.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A veces, no se trata de amar al otro, sino de reconocer su derecho a morir&nbsp; sin dolor, sin abandono, sin hambre ni \u00falceras que perforan la piel y el alma.&nbsp; Se trata de mirar ese cuerpo fr\u00e1gil y NO preguntarnos si lo merece, sino&nbsp; simplemente ofrecer lo que toda vida merece: dignidad, presencia,&nbsp; compasi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como ser humano, como profesional de la salud, como Geriatra, como hija&nbsp; que en su momento cuid\u00f3, entiendo que el juicio no es el camino. El cuidado&nbsp; s\u00ed lo es. Y cuidar, en ocasiones, tambi\u00e9n es perdonar y perdonarse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No podemos cambiar el pasado, pero s\u00ed podemos elegir c\u00f3mo&nbsp; acompa\u00f1amos a alguien en el \u00faltimo tramo de su vida. Y ojal\u00e1, cuando nos&nbsp; toque \u2014porque a todos nos tocar\u00e1\u2014, alguien tambi\u00e9n elija acompa\u00f1arnos,&nbsp; aunque no seamos perfectos, aunque no hayamos sido los mejores. Porque&nbsp; envejecer no debe verse como una desgracia: es una oportunidad de ser&nbsp; cuidados, de cerrar heridas, de encontrar un poco de paz. Y eso, en el fondo,&nbsp; es lo que todos merecemos.<\/p>\n\n\n\n<p>Envejecer no deber\u00eda ser un castigo; no deber\u00eda verse como malo o como&nbsp; una carga. La dignidad del ser humano no caduca y esto es lo que debemos&nbsp; recordar siempre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cNo soy experta en bio\u00e9tica, solo soy una Amateur de la materia, una joven especialista con la convicci\u00f3n de que la humanidad no debe olvidarse en el ejercicio de la cl\u00ednica y&nbsp; que todos al final de nuestras vidas debemos morir con Dignidad\u201d&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Bibliograf\u00eda&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>1. El Residente Revisi\u00f3n &#8211; Punto de vista Definici\u00f3n y objetivos de la geriatr\u00eda Flor&nbsp; Mar\u00eda \u00c1vila Fematt&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>2. www.unesco.org\/es: Declaraci\u00f3n universal sobre Bio\u00e9tica y Derechos Humanos.&nbsp; Fecha y lugar de adopci\u00f3n:19 de Octubre de 2005, Par\u00eds, Francia<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por la doctora Patricia Alcal\u00e1 Ventura, Geriatra&nbsp; Hace unos d\u00edas, conversaba con una colega geriatra sobre un caso que, al&nbsp; final, nos impact\u00f3 profundamente. 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