{"id":71831,"date":"2024-06-12T09:32:08","date_gmt":"2024-06-12T13:32:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariosalud.do\/?p=71831"},"modified":"2024-06-12T09:32:08","modified_gmt":"2024-06-12T13:32:08","slug":"redescubrir-la-figura-del-medico-de-familia-confirma-el-derecho-a-la-asistencia-sanitaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ktechproduccion.net\/diariosalud.do\/redescubrir-la-figura-del-medico-de-familia-confirma-el-derecho-a-la-asistencia-sanitaria\/","title":{"rendered":"Redescubrir la figura del m\u00e9dico de familia confirma el derecho a la asistencia sanitaria"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Primera parte<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Publicamos la intervenci\u00f3n del <strong>Arzobispo Vincenzo Paglia<\/strong>, Presidente de la Pontificia Academia para la Vida, en el v\u00eddeo dirigido a los participantes en la conferencia internacional \u201c\u00a1<strong>Gracias, doctor<\/strong>!\u201d, celebrada en Roma el 24 de mayo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Queridos amigos m\u00e9dicos, \u00a1bienvenidos a Roma!<\/p>\n\n\n\n<p>Me hubiera gustado saludarles en persona y estrecharles la mano para agradecerles el gran servicio que prestan a los enfermos en distintas partes del mundo, pero un compromiso urgente imprevisto me aleja hoy de Roma. As\u00ed pues, transmito directamente en este v\u00eddeo las reflexiones que me hubiera gustado compartir con ustedes, a la espera de poder encontrarles ma\u00f1ana con ocasi\u00f3n de la audiencia con el Papa.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero antes perm\u00edtanme agradecer al Dr. Tallaj, al Dr. Paredes y a toda la red SOMOS la intuici\u00f3n que han tenido de relanzar la figura central del m\u00e9dico de familia proponiendo esta Declaraci\u00f3n. Confieso que, en cuanto la le\u00ed, no tuve la menor duda de cuan necesario era suscribirla, como Presidente de la Pontificia Academia para la Vida, y de colaborar en su difusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Quisiera centrar hoy mi reflexi\u00f3n precisamente en dos pasajes de esta Declaraci\u00f3n que me parecen especialmente importantes.<\/p>\n\n\n\n<p>I.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed leo en la Declaraci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p>1.<em>&nbsp;Estamos convencidos de que el redescubrimiento y necesario reconocimiento del papel del m\u00e9dico de familia y de su relaci\u00f3n con el paciente puede convertirse en un factor decisivo de humanizaci\u00f3n de nuestras sociedades.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El primer paso se refiere a la toma de conciencia de la necesidad de humanizar nuestras sociedades contempor\u00e1neas y al papel que el m\u00e9dico de familia puede desempe\u00f1ar en este proceso de humanizaci\u00f3n. Cuando hablamos de humanizaci\u00f3n, nos referimos a lo que es necesario y adecuado a la forma de ser, a las necesidades, a la dignidad del ser humano; todo ello, de forma muy concreta, significa en primer lugar garantizar el derecho a la asistencia, es decir, a los medios necesarios para la prevenci\u00f3n, el diagn\u00f3stico, la terapia en la situaci\u00f3n espec\u00edfica del paciente individual. La humanizaci\u00f3n de nuestras sociedades, desde el punto de vista de la medicina, significa tambi\u00e9n garantizar el acceso a los cuidados paliativos y al acompa\u00f1amiento de las personas mayores, o de los enfermos graves, o en fase terminal de su existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto que garantizar este derecho a la asistencia parece cada vez m\u00e1s dif\u00edcil hoy en d\u00eda, debido al aumento del gasto sanitario como consecuencia de los cambios demogr\u00e1ficos y epidemiol\u00f3gicos, la difusi\u00f3n del culto al \u2018salutismo\u2019 y la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica. Por otra parte, tambi\u00e9n es cierto que si bien hoy vivimos m\u00e1s y mejor, no podemos ignorar la gran vulnerabilidad que sigue acompa\u00f1ando al g\u00e9nero humano, a veces en formas desconocidas en \u00e9pocas pasadas, como hemos experimentado todos con la reciente pandemia. Por tanto, por un lado, estamos llamados a interrogarnos sobre la manera de integrar la virtud de la justicia en las opciones econ\u00f3micas o de salud p\u00fablica. En este escenario, por ejemplo, podemos considerar crucial la relaci\u00f3n m\u00e9dico-paciente en su papel de limitar los da\u00f1os del despilfarro de medicamentos y servicios mediante la educaci\u00f3n sanitaria del paciente: es ante todo el m\u00e9dico de confianza quien puede ayudar al paciente a tomar aquellas decisiones de estilo de vida y de gesti\u00f3n de la salud que sean lo m\u00e1s preventivas posible con respecto a las enfermedades y que le lleven a asumir los consiguientes deberes para con su propia salud y la de los dem\u00e1s. Por otra parte, es necesaria una reflexi\u00f3n \u00e9tica y cultural muy profunda, incluso dentro de la medicina, en relaci\u00f3n con esa fragilidad ineluctable de la condici\u00f3n humana, que se agrava a\u00fan m\u00e1s en situaciones de enfermedad o de edad avanzada, y que se convierte en ocasi\u00f3n de discriminaci\u00f3n seg\u00fan una cultura del descarte cada vez m\u00e1s extendida en nuestras sociedades.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY si esta fragilidad que no elegimos, contra la que a veces luchamos tenazmente, fuera un don?<\/p>\n\n\n\n<p>En el contexto de nuestras comunidades, la figura del m\u00e9dico de familia puede desempe\u00f1ar un papel crucial a la hora de redefinir el significado -podr\u00edamos decir: el estatus- de la fragilidad humana. La fragilidad se convierte en un don cuando, a trav\u00e9s de la dependencia que provoca, nos abre a la posible belleza de las relaciones. Al nacer, todos est\u00e1bamos desnudos, llorando y a merced del mundo. Entonces, una relaci\u00f3n nos salv\u00f3 y nos permiti\u00f3 crecer, fortalecernos, crear cosas nuevas y bellas. Sin embargo, nos damos cuenta de que esta dependencia radical puede olvidarse, ocultarse, pero nunca ser sobrepasada. Una vez m\u00e1s, ser\u00e1n las relaciones las que nos saquen de la no autosuficiencia, las que nos salven. Hablar de dependencia, sin embargo, es describir la realidad de manera parcial, es decir, asumiendo la unidireccionalidad de la fragilidad. Una descripci\u00f3n m\u00e1s completa requiere, en cambio, hablar de interdependencia; \u00e9sta revela la reciprocidad tanto de la necesidad como del don, que se realiza a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n. S\u00f3lo describiendo la condici\u00f3n humana en t\u00e9rminos de interdependencia -y no s\u00f3lo de dependencia- es posible apreciar la fragilidad como un don. Al mismo tiempo, la interdependencia tambi\u00e9n vuelve a cobrar significado, convirti\u00e9ndose en solidaridad, fraternidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, es necesario ampliar horizontes. Es necesario liberar el cuidado de la esfera privada y\/o dom\u00e9stica o de la esfera t\u00e9cnico-sanitaria; es indispensable devolverle su sentido social y convertirlo en una pr\u00e1ctica generalizada, capaz de incidir en el equilibrio global de la sociedad. Es la memoria de la condici\u00f3n com\u00fan de fragilidad la que constituye la verdadera base del v\u00ednculo social; y es el v\u00ednculo social el que transforma la fragilidad de necesidad en don.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPodemos redescubrir lazos de solidaridad entre nosotros, que impliquen incluso a personas aparentemente lejanas o diferentes? \u00bfPodemos implicarnos en un proyecto de sociedad que incluya a los ancianos, los pobres, los enfermos, los discapacitados, pero tambi\u00e9n a los extranjeros, los presos, \u2026 que nos recuerdan a todos nuestra fragilidad com\u00fan y la urgencia de cuidarnos unos a otros? Por otra parte, hemos aprendido de la pandemia de forma muy concreta que s\u00f3lo podremos sobrevivir en este mundo en el horizonte de un nuevo pacto social entre los pueblos. Algo que la pol\u00edtica -cada vez m\u00e1s opositora- se esfuerza por comprender. Es la idea que el Papa Francisco ha pronunciado repetidamente: un nuevo futuro s\u00f3lo es posible si avanzamos hacia la unidad de la familia humana que habita responsablemente el planeta como \u201cCasa Com\u00fan\u201d de todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuidar significa una forma premurosa de vivir la relaci\u00f3n con los dem\u00e1s, una forma consciente de la fragilidad y la dignidad de los dem\u00e1s. Es una forma de relacionarse que difiere de la dominaci\u00f3n y del contrato. Es el sentido de realizar un gesto de superaci\u00f3n de la l\u00f3gica utilitarista. \u00bfEstamos dispuestos a despedirnos del individualismo y de la indiferencia, del delirio de omnipotencia para reabrir el horizonte de una civilizaci\u00f3n de la compasi\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo reaccionar ante la constataci\u00f3n de nuestra fragilidad constitutiva, de nuestra vulnerabilidad com\u00fan? \u00bfDebemos persistir en la negaci\u00f3n, negando este lado oscuro y concentr\u00e1ndonos a\u00fan m\u00e1s en aumentar nuestro poder, nuestro dominio sobre la vida y la realidad? \u00bfO se trata de, abriendo los ojos y el coraz\u00f3n, tomar otro camino? Apartar la fragilidad de la vista y abandonarla a los m\u00e1rgenes no es una soluci\u00f3n. El abandono y el debilitamiento de los v\u00ednculos, empezando por los familiares, son las se\u00f1as de identidad del modelo social que hemos construido en las \u00faltimas d\u00e9cadas, un modelo promovido por una cultura hiperindividualista e hipercapitalista. Un modelo cultural y social cada vez m\u00e1s alejado de la\u00a0<em>philia\u00a0<\/em>aristot\u00e9lica que ha inspirado y configurado nuestra civilizaci\u00f3n occidental durante muchos siglos, e incluso antes de que el cristianismo alimentara con misericordia y compasi\u00f3n nuestra relaci\u00f3n con cada hombre, nuestro hermano. Un modelo cultural y social que da lugar a un mundo acelerado en el que estamos acostumbrados a seguir protocolos y procedimientos y ya no sabemos lo que son la sabidur\u00eda y la prudencia; en el que el deseo se reduce al consumo; en el que luchamos por transformar los acontecimientos en experiencia. Hacemos muchas cosas, la mayor\u00eda de las veces de forma distanciada y superficial, sin estar verdaderamente presentes, cerca unos de otros. La realidad es que nos estamos volviendo incapaces de ver siquiera el desamparo, la fragilidad, el fracaso, la enfermedad, la muerte que nos rodean, de dejarnos tocar por ellos, de dejar que nos conmuevan. El Papa Francisco advierte sabiamente: \u00ab<strong>Dios nos exhorta a afrontar la gran enfermedad de nuestro tiempo: la indiferencia. Es un virus que paraliza, que vuelve inertes e insensibles, una enfermedad que ataca el centro mismo de la religiosidad, provocando un nuevo y triste paganismo: el\u00a0<em>paganismo de la indiferencia<\/em><\/strong>\u00bb (<em>As\u00eds<\/em>, 20 de septiembre de 2016). De nuevo: \u00abEl mal es contagioso [\u2026] La ola del mal se propaga siempre as\u00ed: comienza tomando distancia, mirando sin hacer nada, sin dar importancia, y luego se piensa s\u00f3lo en los propios intereses y se acostumbra a mirar hacia otro lado. Y esto es un riesgo tambi\u00e9n para nuestra fe, que se marchita si se queda en una teor\u00eda, si no se hace pr\u00e1ctica, si no hay compromiso, si no se da en primera persona\u00bb (<em>Homil\u00eda en la Solemnidad de Cristo Rey<\/em>, 20 de noviembre de 2022).<\/p>\n\n\n\n<p>Ante las contradicciones de nuestro tiempo, s\u00f3lo nos queda un correctivo: contrarrestar la cultura del descarte con la del cuidado, iniciar una pol\u00edtica del cuidado y abandonar la del descarte. Un cuidado que se extienda a toda la vida, tanto en su dimensi\u00f3n temporal como en la del sentido, del significado de la existencia. Un cuidado que, por tanto, va m\u00e1s all\u00e1, y en cierto sentido precede, a la dimensi\u00f3n de la salud o del sector sanitario. Los cuidados conciernen siempre tanto al nivel de las relaciones interpersonales como al de su estructuraci\u00f3n a nivel social.<\/p>\n\n\n\n<p>El propio cuidado que sustenta toda vida social, restringida o extendida, es por tanto un valor que cada uno de nosotros est\u00e1 llamado a cultivar hasta convertirlo en una disposici\u00f3n virtuosa, en una acci\u00f3n excelente. Estas palabras son probablemente superfluas en esta sala, ya que para los profesionales de la salud aqu\u00ed presentes, \u201ccuidar\u201d no es s\u00f3lo una din\u00e1mica humana corriente, sino el origen de una vocaci\u00f3n profesional y el modelo de un estilo de vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Continuar\u00e1\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Primera parte Publicamos la intervenci\u00f3n del Arzobispo Vincenzo Paglia, Presidente de la Pontificia Academia para la Vida, en el v\u00eddeo dirigido a los participantes en la conferencia internacional \u201c\u00a1Gracias, doctor!\u201d, celebrada en Roma el 24 de mayo. Queridos amigos m\u00e9dicos, \u00a1bienvenidos a Roma! 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