La doctora Janna Enríquez, pediatra neonatóloga, dictó la conferencia titulada “Impacto de la UCIN en el sistema de salud” en el marco de la XIX Jornada Científica Internacional del Hospital General Plaza de la Salud (HGPS), celebrada con motivo de su 29 aniversario, donde presentó un análisis de los avances en la reducción de la mortalidad neonatal en la República Dominicana durante los últimos tres años, destacando el papel fundamental de las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) en el fortalecimiento de la atención crítica neonatal.
Durante el evento, desarrollado bajo el lema “Innovación en salud materno infantil: de la evidencia a la práctica”, la especialista detalló que en 2023 la mortalidad neonatal se situó en 14.2 por cada mil nacidos vivos, mientras que en 2024 se evidenció una reducción de hasta un 30% en los hospitales del Servicio Nacional de Salud. Para 2025, la disminución alcanzó un 16%, equivalente a 294 muertes neonatales menos, lo que refleja avances sostenidos en la calidad y capacidad de la atención crítica neonatal en el país.
La especialista explicó que estos resultados responden al fortalecimiento de la capacidad hospitalaria, la detección temprana de embarazos de alto riesgo y la implementación de protocolos estandarizados de atención neonatal. Asimismo, resaltó la creación en 2023 de una estrategia nacional orientada a reducir la mortalidad neonatal mediante intervenciones estructurales, clínicas y basadas en evidencia, optimizando el seguimiento tanto de la madre como del recién nacido.
En cuanto a las principales causas de mortalidad neonatal, señaló que la prematuridad (38%) continúa liderando, seguida de la asfixia perinatal (25%), las infecciones neonatales (18%) y las malformaciones congénitas (12%). A esto se suman factores maternos como la hipertensión gestacional, la diabetes, las infecciones en el embarazo y el embarazo en adolescentes, considerados retos importantes de salud pública.
La doctora Enríquez subrayó que la expansión de las UCIN en el país (al menos ocho nuevas unidades) ha contribuido a reducir desigualdades en el acceso a servicios especializados, permitiendo que recién nacidos en distintas regiones reciban atención oportuna y de calidad. Este fortalecimiento, junto a la incorporación de tecnología avanzada y programas de prevención, ha impactado positivamente en la supervivencia de neonatos, especialmente los prematuros o de muy bajo peso.
Asimismo, resaltó que la mejora en la infraestructura hospitalaria, el acceso a insumos como el surfactante y la cafeína neonatal, así como el control de infecciones y la bioseguridad, han marcado un antes y un después en la atención neonatal, permitiendo reducir complicaciones y optimizar la capacidad resolutiva del sistema.
En este contexto de avances, la especialista destacó la puesta en funcionamiento de la moderna unidad de neonatología del HGPS, Neoplaza, inaugurada el pasado año. Esta unidad ha incrementado significativamente su capacidad de atención y está organizada en cuatro áreas funcionales, incluyendo una sala principal equipada con ocho nuevas incubadoras, ventiladores y monitores de última generación para el seguimiento continuo de los recién nacidos en estado crítico.

La Neoplaza también dispone de un área abierta con capacidad para cinco pacientes, destinada a recibir neonatos referidos, así como una sala de aislamiento invertido, única en el país, con tecnología de esclusa que garantiza altos estándares de bioseguridad. Además, cuenta con un área de observación para monitoreo transitorio, lo que permite una atención segmentada, eficiente y oportuna según la condición del paciente.
En ese sentido, la doctora Enríquez enfatizó que la combinación de infraestructura moderna, tecnología avanzada y personal altamente capacitado ha tenido un impacto directo en la reducción de la mortalidad neonatal, aumentando las oportunidades de supervivencia de los recién nacidos en estado crítico.
La especialista también destacó que la presencia continua de neonatólogos intensivistas 24/7 ha demostrado reducir hasta en un 27% el riesgo de mortalidad neonatal, evidenciando la importancia del recurso humano especializado. A esto se suma el enfoque de atención centrada en la familia, que promueve la lactancia materna y mejora la recuperación del neonato.
Finalmente, la doctora Enríquez también valoró el trabajo del equipo multidisciplinario de neonatología. Concluyó que las UCIN no solo salvan vidas, sino que mejoran la calidad de vida a largo plazo, consolidándose como un eje fundamental del sistema de salud dominicano.








