Representantes de los Ministerios de Salud de las Américas acordaron elementos clave para elaborar una hoja de ruta regional destinada a enfrentar la migración creciente de profesionales de la salud y su impacto en los sistemas sanitarios. Este avance se concretó durante el Foro Internacional sobre Recursos Humanos para la Salud (RHS) en las Américas, celebrado en Brasilia, Brasil, con el auspicio del Ministerio de Salud de Brasil y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
El foro se centró en abordar la alarmante escasez de médicos, enfermeras y otros profesionales sanitarios en países de ingresos bajos y medianos, especialmente en Centroamérica y el Caribe. Factores como bajos salarios, condiciones laborales precarias, falta de oportunidades de desarrollo profesional y, en algunos casos, la inseguridad, están impulsando una migración que deja desprotegidas a comunidades rurales y desatendidas.
“La migración creciente de profesionales de salud coloca una presión adicional sobre los sistemas de salud, agravando carencias estructurales y condiciones laborales difíciles”, advirtió el doctor Jarbas Barbosa, Director de la OPS, durante la apertura del evento. “Es crucial fortalecer las políticas de recursos humanos para la salud y buscar soluciones conjuntas entre los países de origen y destino”, añadió.
Según proyecciones regionales, América Latina y el Caribe podrían enfrentar una escasez de entre 600.000 y 2 millones de profesionales de salud para 2030 si no se toman medidas urgentes.
Durante el foro, los países reafirmaron su compromiso con una migración ética y sostenible, alineada con el Código Mundial de la OMS sobre la contratación internacional de personal de salud. En ese marco, se discutieron acciones concretas como mejorar la planificación de recursos humanos, fortalecer la atención primaria, impulsar la retención de talento, recolectar datos sobre movilidad laboral y establecer acuerdos bilaterales de contratación justa.
El ministro de Salud de Brasil, doctor Alexandre Padilha, destacó que el encuentro se dio en un “momento estratégico” para repensar las políticas laborales, educativas y sanitarias. “La escasez y la mala distribución de profesionales de la salud siguen siendo desafíos concretos en muchos de nuestros países. Brasil ha buscado enfrentar este problema con políticas que capacitan, valoran y retienen a los trabajadores del SUS (Sistema Único de Salud)”, subrayó.
El evento también sirvió como espacio de consulta regional para la tercera revisión del Código Mundial de la OMS, adoptado en 2010. Los países participantes —incluidos dieciocho ministerios de salud de las Américas, representantes europeos, organismos internacionales, agencias de la ONU, instituciones académicas y organizaciones profesionales— reafirmaron su respaldo a una cooperación más sólida y coordinada para garantizar sistemas de salud resilientes.
Aunque la hoja de ruta final está en desarrollo, los países dejaron claro su compromiso de proteger los derechos del personal sanitario, mejorar sus condiciones de trabajo y generar oportunidades de crecimiento profesional como base para reducir la migración no planificada y asegurar una atención equitativa para toda la población.
