La adecuada interpretación de la prueba diagnóstica del Sobrecrecimiento Bacteriano Intestinal (SIBO) en pacientes bien seleccionados es crucial para evitar el sobrediagnóstico y mejorar la respuesta al tratamiento. Este tema será abordado por el Dr. Cecilio Santander, experto de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD), durante la ponencia “Relevancia clínica del sobrecrecimiento bacteriano intestinal” en el 83º Congreso de la SEPD, celebrado del 13 al 15 de junio en Valencia.
El Dr. Santander destacó que los síntomas del SIBO son inespecíficos y similares a muchas otras enfermedades digestivas, lo que requiere una indicación adecuada de las pruebas diagnósticas en pacientes seleccionados para evitar diagnósticos incorrectos. “El diagnóstico del SIBO debe basarse en criterios precisos y ser interpretado por personal experto para evitar tratamientos ineficaces”, afirmó.
La popularización del SIBO ha llevado a un sobrediagnóstico que resulta en tratamientos incorrectos. Según el Dr. Santander, hasta un 20% de personas sanas pueden resultar positivas en los tests indirectos de SIBO, por lo que es esencial seleccionar cuidadosamente a los pacientes que se someterán a estas pruebas. Los factores de riesgo incluyen cirugías intestinales previas y enfermedades que alteran la motilidad intestinal.
Las pruebas diagnósticas para el SIBO requieren una preparación meticulosa para obtener resultados precisos. Aunque el cultivo de aspirado yeyunal es la prueba de referencia, es invasiva y costosa. Por ello, se utilizan métodos indirectos como el test de aire espirado (TAE), que tiene una especificidad del 83%. El Dr. Santander recomendó el uso de glucosa como sustrato del TAE debido a su mayor especificidad y sensibilidad.
El SIBO se define como la presencia excesiva de bacterias en el intestino delgado, causando síntomas como distensión, dolor abdominal, meteorismo, flatulencia, diarrea o estreñimiento. Estos síntomas se comparten con otras enfermedades digestivas, como el Síndrome del Intestino Irritable (SII) o la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII), lo que subraya la importancia de un diagnóstico preciso para evitar tratamientos innecesarios.
El tratamiento del SIBO debe centrarse en identificar y tratar la causa subyacente del síndrome clínico, no solo en negativizar el TAE. “Un diagnóstico inadecuado de SIBO lleva a un tratamiento ineficaz y retrasa la identificación de la verdadera patología que causa los síntomas”, concluyó el Dr. Santander.
La SEPD, en colaboración con la Asociación Española de Neurogastroenterología y Motilidad (ASENEM), ha publicado un artículo de posicionamiento sobre el SIBO en la Revista Española de Enfermedades Digestivas (REED) en diciembre pasado, elaborado por los doctores Verónica Martín Domínguez, Carolina Malagelada y Cecilio Santander.La SEPD es una organización sin ánimo de lucro que agrupa a más de 3,250 médicos, dedicada a la investigación y difusión del conocimiento en el campo de las enfermedades digestivas.
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