La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) publicaron hoy un informe histórico que revela la magnitud crítica de la amenaza que representan los medicamentos contaminados, responsables de la muerte de más de 1300 personas en las últimas décadas, en su mayoría niños.
El informe, titulado “Medicamentos contaminados e integridad de la cadena de suministro de excipientes farmacéuticos”, detalla cómo sustancias químicas industriales tóxicas, como el dietilenglicol (DEG) y el etilenglicol (EG), han sido utilizadas como sustitutos de excipientes farmacéuticos legítimos, como el propilenglicol, la glicerina y el sorbitol. Estos ingredientes, empleados comúnmente en jarabes para la tos y otros medicamentos orales líquidos, han causado graves intoxicaciones y muertes cuando fueron reemplazados de forma ilegal.
Desde octubre de 2022, la OMS ha emitido siete alertas sobre medicamentos líquidos contaminados, muchos destinados a uso pediátrico y comercializados en países de ingresos bajos y medios (PIBM). Casos recientes en Gambia, Indonesia y Uzbekistán han resultado en al menos 334 muertes, desencadenando dos alertas adicionales sobre excipientes falsificados.
Hallazgos alarmantes
El informe expone una serie de fallos sistémicos en la cadena global de suministro de excipientes, incluyendo:
- Falsificación de etiquetas y sustitución de ingredientes legítimos por sustancias industriales tóxicas.
- Comercialización de excipientes falsificados a través de plataformas en línea y redes sociales.
- Deficiencias en la vigilancia posterior a la comercialización, tanto en países exportadores como importadores.
- Conductas delictivas intencionales, como la falsificación de certificados y documentación.
- Coordinación limitada entre autoridades sanitarias, aduaneras y de justicia penal.
Llamado a la acción global
La OMS y la UNODC instan a una acción urgente y coordinada para abordar esta amenaza prevenible. Entre las principales recomendaciones se encuentran:
- Fortalecer los marcos regulatorios y los mecanismos de cumplimiento.
- Aumentar la transparencia y trazabilidad en la cadena de suministro.
- Mejorar la colaboración entre las autoridades de salud, aduanas y justicia penal.
- Aplicar sanciones en casos de incumplimiento grave.
- Reforzar los sistemas de vigilancia y respuesta ante incidentes.
- Usar instrumentos jurídicos internacionales, como la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional (UNTOC).
La UNODC, por su parte, resalta la dimensión criminal del problema, señalando que los grupos delictivos organizados están infiltrando intencionalmente la cadena farmacéutica con sustancias no reguladas, explotando vacíos legales y la debilidad de los sistemas de control.
Un esfuerzo colaborativo
El informe fue elaborado con el apoyo del Fondo Fleming y la Fundación Bill y Melinda Gates, en colaboración con autoridades regulatorias de países afectados como Gambia, Indonesia y Pakistán.
La OMS reafirma su papel central en la prevención y respuesta a productos médicos falsificados, y la ONUDD refuerza la importancia de integrar el enfoque de justicia penal en la protección de la salud pública.
“Si no se actúa ahora, se corre el riesgo de condenar a futuras generaciones de niños a los mismos daños inaceptables y evitables”, advierten ambos organismos.
